Sí, lo sé. Star Wars no es ciencia ficción y por tanto sus nociones de ciencia no deberían ni tomarse en serio. Además de que estamos hablando de nueve películas (de momento), y por tanto es una tarea titánica. Pero también es cierto que en Exomundos Blog no somos enemigos de los posts largos y que el sábado pasado no hubo post porque estábamos de mantenimiento y tendremos que compensarlo de alguna manera.

Los criterios para este ciclo dentro de un ciclo son los siguientes: Nombraré los errores o aciertos por orden de aparición, no por orden de filmación. Haré una película cada semana y quizás una entrega para las series. ¿Valedale?

Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana…

Así comienzan las películas. Estamos en una galaxia espiral con miles de millones de sistemas. La capital está en Coruscant, uno de los planetas más cercanos al centro de la galaxia, cuna del Senado Galáctico. La República Democrática Galáctica ha gobernado la mayoría de mundos de la galaxia durante generaciones, aunque no tanto con los planetas más alejados. Seguiremos las aventuras de la familia Skywalker, que parece unida al destino del universo. Conocemos a los Caballeros Jedi, una especie de magos-sacerdotes-guerreros que usan la Fuerza y que velan por la paz y la justicia en la galaxia.

 

Vespinos espaciales

Esto es una constante en la mayoría de las películas ambientadas en el espacio, de modo que la culpa no recae enteramente sobre ellas. En el espacio no hay aire, y por tanto no hay forma física de propagar ondas sonoras, así que las naves espaciales, por muy épico que quede, no hacen ruido al pasar cerca de ti. De modo que no oiríamos ni las naves ni las explosiones.

 

Un bloqueo, dos bloqueos

Durante la primera película de la saga asistimos a un bloqueo comercial por parte de la Federación de Comercio (regida por los graciosos neimoidianos) al pequeño y pacífico planeta de Naboo. El tal bloqueo consiste en dos o tres naves con forma de donut orbitando el planeta, y obligando a cualquier nave a hacer una parada. Esto es completamente irreal: para hacer un bloqueo completamente efectivo necesitarían millones de naves que trazaran un entramado lo suficientemente cerrado como para poder custodiar el paso de naves a la superficie del planeta.

Los sables láser y la Fuerza

Aunque sí sería posible crear un haz de luz de alta energía, no tendría sentido que los sables entrechocasen, porque los fotones no interactúan entre sí. Tampoco serían capaces de hacer rebotar disparos láser. Todo esto sin mencionar que la hoja no tendría masa, y por tanto manejarlo sería completamente diferente a manejar una espada tradicional. Dejando de lado la naturaleza de La Fuerza, a no ser que se trate de un poder para alterar la gravedad, no se conservaría la cantidad de movimiento. Esto es, la telekinesa, aparte de no tener explicación, viola las leyes de la física. El resto de poderes que otorga la fuerza, como ver el futuro, manipular mentes débiles y lanzar rayos por las puntas de los dedos entra ya más en el terreno de la fantasía que en el de la ciencia ficción, y no los vamos ni a mencionar.

 

Naboo

Durante una secuencia de La Amenaza Fantasma, nuestros héroes deben atravesar el núcleo del planeta en un submarino. Un planeta no está hueco por dentro, ni mucho menos lleno de agua. La corteza de los planetas se extiende varios kilómetros hasta llegar a un medio estratificado que conocemos como manto, compuesto principalmente por lava y pervoskita. El núcleo del planeta estaría compuesto por los metales y los elementos más pesados en estado líquido. Sí hay que otorgar un cierto rigor en cuanto al desmesurado tamaño de los animales subacuáticos que se encuentran. En la Tierra sucedió igual, y se sabe que los animales más grandes que han habitado la nuestro planeta vivían bajo el mar.

De Naboo a Tatooine y tiro porque me toca

La Reina Amidala escapa con los Jedi de su planeta natal a bordo de su hermosa nave, pero el bloqueo no se lo pone fácil: comienzan a dispararles, y antes de que puedan saltar al hiperespacio, son alcanzados. Entonces los androides astromecánicos (entre los cuales se encuentra, oh sorpresa, R2D2), entran en acción. Los droides salen al exterior de la nave y se mueven por el casco para reparar la avería. Esto es realista por completo, pues como en el espacio no hay aire que oponga resistencia, un androide que se desplazara aferrado magnéticamente al casco de la nave podría pasearse sin problemas. R2 entonces arregla los desperfectos y pueden saltar al hiperespacio pero por tiempo limitado, por lo que se detienen en el planeta Tatooine. El sistema Tatooine es uno de los más realistas de la saga, pues es un sistema binario, y se estima que un 60% de las estrellas del universo son binarias.

 

El hiperespacio

Es un recurso fácil aunque inexplorado. Solo sabemos que la computadora debe trazar primero una ruta para no atravesar una estrella o una supernova. Ignoramos qué velocidad se alcanza, pero parece algo más bien aleatorio y que depende de cada nave. Cuestiones como la inercia y la relatividad general son ignoradas por completo.

 

Inmaculada concepción

En Tatooine conocen a un jovencísimo Anakin Skywalker y a su madre Shmi. QuiGon percibe que el niño es muy poderoso en la Fuerza, y en un momento determinado pregunta a su madre por el padre del niño. Shmi contesta que no hubo padre y QuiGon entonces teoriza que «quizás fuese concebido por los midiclorianos». Esto no tiene ningún sentido desde el punto de vista biológico. Un óvulo es fertilizado por un espermatozoide, aportando la mitad del material genético. Si no hubo padre, el nacimiento de Anakin sería lo más parecido a la partenogénesis y el niño sería una réplica exacta de Shmi. ¿O tienen los midiclorianos su propio ADN compatible con el ser humano? Si hay algún/a biólog@ en la sala, que se pronuncie.

El senado galáctico

Si ya es un infierno las sesiones del senado en gobiernos de la Tierra con muy pocos diputados, imaginad un senado con miles de millones de senadores, cada uno de una civilización completamente diferente y con demandas que a algunos sonarían consistentes y a otros por completo absurdas. Un sistema político y democrático como el que conocemos hoy día sería inviable en un gobierno galáctico.

 

Batallas espaciales, para qué os quiero

Los cazas de Naboo y las naves de la federación se mueven igual que aviones de la segunda guerra mundial, cuando en el espacio su dinámica obedecería a las leyes de la inercia y a otro sistema más complejo de maniobras. Se perdona que el diseño de los cazas de Naboo (además de preciosísimo) sea aerodinámico y estilizado pues también están adaptados al vuelo atmosférico, pero una vez en el vacío su maniobrabilidad debería cambiar por completo.

 

¡Más pifias!

Tenemos más entradas sobre las cagadas y aciertos de InterstellarAvatar, El MarcianoArmageddon  y la contradictoria Gravity.

 

 

 

 


Autora del artículo: Elly Strum
Matemática Zumbada.
Soy el unicornio de Blade Runner.
Viva la ciencia y las croquetas con jamón.