Una nueva esperanza

Esta película es un clásico del cine, nadie lo puede negar, además de que fue la primera de las películas de la legendaria saga de Star Wars. No está extenta, no obstante, de ciertos gazapos científicos y lógicos. Veamos algunos de ellos.

 

La hipercontinuidad del destructor estelar

El episodio IV comienza justo donde dejamos Rogue One: el destructor estelar de Darth Vader sale en persecución del Tantive IV, una nave que acaba de tomar parte en la batalla de Scarif. A bordo de la nave viaja Leia Organa con los planos de la Estrella de la Muerte. Vemos cómo el destructor estelar acosa a la pequeña corbeta corelliana en la órbita del desértico planeta Tatooine. Sin embargo hay algo raro en esto: ¿No han saltado al hiperespacio? ¿Tan cerca están Scarif y Tatooine? ¿Acaso el destructor estelar ha seguido al Tantive a través del hiperespacio? ¿No es eso imposible?

 

Tatooine

Esto es quizás repetir fallos de otras películas. Pero crear planetas con un solo bioma es bastante irreal: véase el caso de Marte, que aunque sea un planeta desértico tiene casquetes polares, diferentes formaciones geológicas como volcanes, valles e intrincados desfiladeros. Tatooine parece una sola bola de arena. Un planeta sin cuerpos de agua sería inhabitable para el ser humano.

Parsecs

En un momento determinado de la película oímos a Han Solo decir que el Halcón Milenario hizo la carrera del corredor de Kessel en menos de 12 “parasegundos” (en original, parsecs). El parsec es una unidad de medida de espacio, no de tiempo, y es igual a 3,3 años luz.

 

Alderaan

Cuando la Estrella de la Muerte destruye el planeta Alderaan, tras la explosión inicial queda un campo de asteroides bastante denso. Tras una liberación de energía tan potente lo que quedaría serían trozos incandescentes de roca líquida, seguramente coalesciendo en una nueva masa planetaria (como ya pasó con la Tierra durante la formación de la Luna). Sería un espectáculo digno de ver, eso sí.

 

R2d2 USB

Durante la película vemos que R2 se conecta a cualquier terminal de la estación de combate para abrir y cerrar puertas, activar y desactivar sistemas y descargar información de las computadoras principales. Sería de esperar que una estación de combate tan moderna de fines militares contase con un buen sistema de firewalls y dispositivos de ciberguerra para evitar ataques informáticos (realizados por un simple androide astromecánico), sin embargo no es así. Es un poco raro, ¿no?

 

Yavin

El acto final de la película es una carrera contrarreloj para destruir la Estrella de la Muerte, que orbita ahora el gigante gaseoso Yavin con el fin de destruir una de sus lunas, donde se encuentra la base rebelde. Si tienen el poder de destruir un planeta entero, ¿Por qué no destruyen el planeta Yavin en vez de rodearlo? Pero vamo a ver, cheñor…

 

Conducto de refrigeración

La clave para destruir la Estrella de la Muerte es colar un par de ojivas de protones por un conducto de ventilación que lleva directamente al reactor de la estación. No solo es un diseño bastante chapucero un tubo largo de kilómetros de largo que lleva directamente a una cámara de fusión nuclear, sino que además es bastante impráctico. Las radiaciones inundarían la estación por doquier cada vez que se produjera la más mínima fisura. Las centrales nucleares refrigeran sus reactores con camisas de condensación por las que circulan líquidos a baja temperatura (las gigantescas chimeneas que salen en la central nuclear de Los Simpsons realmente son Torres de Refrigeración, y lo que sale de ellas es vapor de agua producto de este proceso).

 

Más

Hemos cubierto hasta ahora la trilogía de las precuelas, que podéis leer aquí:

Episodio I

Episodio II

Episodio III

Rogue One: A Star Wars story

La semana que viene empezaremos con la trilogía original, y prometemos que seremos todo lo objetiv@s que podamos.

 

 

 

 

 


Autora del artículo: Elly Strum
Matemática Zumbada.
Soy el unicornio de Blade Runner.
Viva la ciencia y las croquetas con jamón.