Ciclo Star Wars: Episodio I, La Amenaza Fantasma

Ciclo Star Wars: Episodio I, La Amenaza Fantasma

Va a ir todo muy acompasado, pues esta misma semana, en la sección Lunes de Ciencia, habéis visto una recopilación de gazapos científicos y lógicos de la misma película. Hoy me voy a dedicar a reseñar una de las películas más controvertidas de la historia de la fantasía y de la ciencia ficción.

Contexto histórico

Era el año 1999, y George Lucas había concebido una segunda trilogía de su fenómeno global, Star Wars. Sin embargo los hechos no se retomarían donde quedó el Retorno del Jedi, sino que se situarían muchos años atrás y explorarían los orígenes del enigmático Darth Vader o, mejor dicho, su avatar de la luz: Anakin Skywalker, padre de Luke.
Y nosotros casi que íbamos a reventar de la expectación.

 

 

Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana…

Dos Jedis, Qui-Gon Jinn y su aprendiz, un jovencísimo Obi-Wan Kenobi, viajan al planeta Naboo a investigar un inesperado bloqueo que la Federación de Comercio ha cerrado sobre el pequeño y pacífico planeta. Es en medio de ese conflicto diplomático que los Jedi dan, sin ser conscientes aún, con un Lord Sith que está detrás de todo.

El Lord Sith se ha apercibido de los Jedi y no dudará en usar sus mortíferas armas para comenzar su ascenso al poder. Los Jedi tienen que escapar de Naboo y su nave es alcanzada en el proceso, quedando varados junto con la Reina Amidala en el remoto planeta Tatoonie. Ahí conocen a un joven piloto de carreras llamado Anakin Skywalker.

 

Lo que adoro de esta película

Hay un cierto «Efecto Star Wars» mediante el cual la nostalgia me hace ver con muy buenos ojos La Amenaza Fantasma. Yo era un crío cuando salió y era la primera película de Star Wars desde que vi las originales.

Por otra parte, con todos su fallos (que más tarde detallaré), me parece una película brillante. Tiene un ritmo desenfrenado desde que comienza (salvo un ligero parón en el pasaje de Coruscant y el Senado), continuamente están pasando cosas y además en una sucesión de secuencias inolvidable.

  • La carrera de vainas: ¿Qué se puede decir de esta maravilla audiovisual que no se haya dicho ya? Esta versión hiperfuturista de la carrera de cuádrigas de Ben Hur me dejó completamente agarrado a la butaca. Estábamos todos subidos en la vaina de carreras de Anakin, y eso es una sensación que nunca olvidaremos.
  • Los mundos: La manera en que se decidió presentar una serie de mundos hasta el momento desconocidos, pero vibrantes y vivos. El palacio de Theed y la ciudad submarina de Otoh Gunga en Naboo, la ciudad planetaria de Coruscant, la reexploración del ya conocido Tatooine… Esta película supo hacer un balance magnífico entre los mundos que ya conocíamos y los que nos quedaban por visitar, lo hizo ofreciéndonos algo familiar y a la vez expandiendo ese rico universo con naturalidad y mucha gracia.
  • La Reina Amidala: Como todo lo que hace Natalie Portman, es oro puro. Y no solo eso, sino que al fin una franquicia de fama mundial como Star Wars despierta y empieza a producir mujeres entre sus protagonistas. En Amidala vemos muchas cosas buenas: una mujer inteligente y determinada en un puesto de poder planetario, un personaje bondadoso y protector en quien sin duda vemos un código genético compartido con nuestra querida Leia.
  • Darth Maul: ¿Cómo un villano tan silente puede ser tan cautivador? Nunca habíamos visto un Sith de los antiguos, uno que se moviera a sí, con un sable láser estilo Donatello, y cuando nuestros dos Jedi se enfrentan al Sith no sabíamos qué iba a pasar. Nunca habíamos visto una lucha de sables láser así, y era maravilloso.
  • La banda sonora: No puedo dejar de incluir esta obra de arte de John Williams. Ya estaba alto el listón con la trilogía antigua y va el tío y lo supera. John Williams es una de esas personas que se lo curran mucho y con Star Wars hizo toda una labor en la sombra que ha conseguido cautivarnos a todos. Si queréis saber de qué hablo, podéis ver la fascinante serie de vídeos de Jaime Altozano donde se dedica a desentramar los leimotifs y la distribución de temas a lo largo de la saga: Parte 1 y parte 2.

 

Mis problemas con esta película

No, no voy a caer en el tópico de culpar a Jar Jar Binks (esa miserable forma de vida) y ponerlo en esta lista, por dos razones: la primera es que su prensencia se me antoja indiferente y me resulta fácil ignorarlo y la segunda es que hay cosas que me molestan más que un humanoide anfibio que habla raro.

Tiene delito que después de tantos años de margen para inventar y crear, los problemas de esta película sean tan evidentes y tan cargantes, y digo esto porque uno de mis mayores problemas con esta película es…

  • Anakin Skywalker: Lo siento mucho, yo sé que es el tema central de la saga, pero es que se me hace insoportable (y, ojo spoiler, la cosa solo va a peor de aquí en adelante). Todo alrededor de Anakin está perfectamente hilado: la música, el mundo a su alrededor, el personaje de su madre, la relación con Padmé Amidala, sus aptitudes como piloto e incluso su presencia física… hasta que abre la boca. Entiendo que esta película pretendía unir una generación antigua y atrapar a las nuevas, y las nuevas eran niños, y los niños necesitaban identificarse con un ser de su misma edad… pero madre mía qué horror.
  • La política: No me malinterpretéis. En la ciencia ficción es importantísimo el mensaje antropológico, social y por ende, político, eso lo decía una mente sabia y sapiente que nos dejó hace poco: La Maestra Ursula K Le Guin.
    El problema de la Amenaza Fantasma es que lo entendió al revés. Nos metió una ración de política que ignorábamos por completo justo en medio del filme, durante media hora y sin más, y encima de todo es una subtrama en la que no se consigue nada (callback a los que se quejan de cierta subtrama de Los Últimos Jedi por lo mismo).
    Os reiréis de mí, pero hay una película de ciencia ficción que comienza con la parte política y consigue hacerla interesante, medida y que hile bien con el resto de la historia: Lilo y Stitch (los primeros veinte minutos).
  • La estructura: No necesitamos que la gran batalla espacial esté siempre al final de la película para que nos guste y sepamos dónde aplaudir. El ataque a la Federación está metido con calzador (para más inri, Anakin participa en ella sin tener ni idea de cómo se maneja un caza espacial). A mí me sobra, me parece vacía y sin gracia. No se me ocurre cómo podrían haberla mejorado, pero teniendo en cuenta las mentes creativas detrás de la película, me da rabia que no haya sido de otra forma.
  • Qui-Gon Jinn: Sin malinterpretar, jóvenes padawans. Qui-Gon es la quintaesencia del caballero Jedi. Tiene presencia, sabiduría, y se salta las casposas normas de su orden porque él lo vale y porque no le falta razón. Lo que ocurre es que Qui-Gon se carga muchas partes del mito. Según nos revela Obi-Wan en El Imperio Contraataca, Yoda instruyó a Obi-Wan y Obiw-Wan a Anakin. Qui-Gon es una bola de cojinete en un engranaje, se carga toda la concepción que teníamos. Cuando vi las primeras imágenes de esta película en la prensa, llegué a pensar que Qui-Gon era Obi-Wan y que Obi-Wan era Anakin, y quizás la película debió tratar de eso. Digo esto porque si vas a crear un personaje molón como Qui-Gon, no lo maltrates así: La caga cada dos por tres, por su culpa Darth Vader consigue ser entrenado como Jedi y además muere a manos de Darth Maul y casi consigue que su aprendiz también.

En definitiva, es una película divertida, entretenida, con sus fallos pero adorable y que ha envejecido muy bien. No será lo mismo con la siguiente (que trataremos en la siguiente entrega del presente ciclo).

 


Autor del artículo: Hestor Valere
Primyr de Cartografía de Liberys
Me gusta ir a la playa y quedarme dormido durante las tormentas estelares.



 

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.