Ciclo Star Wars: Episodio II, El ataque de los clones

Ciclo Star Wars: Episodio II, El ataque de los clones

Continuamos destripando las precuelas de la saga Star Wars, y esta vez me sumerjo en la más infame de todas. Me va a costar sacar algo positivo de la misma pero intentaré ser lo más objetivo posible. Hace dos semanas reseñé el Episodio I, por si quieres ir a echar un vistazo.

 

El ataque de los clones

La trama es un auténtico desastre. Los neimoidianos, cabecillas de la Federación de Comercio, parecen haberla tomado con (la antigua Reina, ahora Senadora) Padmé. De hecho la película comienza con un atentado contra su vida que resulta en la muerte de uno de sus famosos señuelos. El consejo Jedi decide entonces asignar a Obi-Wan Kenobi y a su padawan, Anakin Skywalker al cuidado de la Senadora. Tras un segundo intento de asesinato, consiguen una pista de quién está detrás de todo: el planeta Kamino. Para poner a salvo a Padmé, Anakin irá con ella al planeta Naboo mientras que Obi-Wan investigará en el planeta Kamino.

 

Nada tiene sentido

 

Obi-Wan, uno de los maestros Jedi más poderosos y benévolos de la galaxia, en esta película parece un monigote o una parodia de sí mismo. Por mucho que Ewan McGregor me parece una elección magnífica en cuanto a actor, el personaje deja mucho que desear, y desmerece en demasía la figura del Obi-Wan que nos dejó Sir Alec Guiness. Nada de lo que hace este Obi-Wan parece tener el más mínimo sentido o lógica. Un ejemplo: en un momento determinado, le dice a su padawan: Usa la Fuerza, piensa. Precisamente usar la Fuerza es dejarse llevar por el instinto, sentir y no pensar. O cuando consiguen atrapar a la caza recompensas se limitan a preguntarle para quién trabaja en lugar de usar el famoso truco Jedi que todos conocemos y que nos brindó el magnífico y memorable Estos no son los androides que buscáis. Para ser un maestro Jedi consumado y la leyenda que todos conocemos, es derrotado por Jango Fett, un mero Mandaloriano… en fin, la lista es interminable… quizás esto es lo que más me molesta de este episodio II, la poca consistencia de los personajes, y este error no palidece al compararlo con…

El romance

La absoluta falta de química entre Anakin y Padmé (que parece que se odien), los terribles diálogos cargados de incongruencias (nadie que haya estado enamorad@ habla así) y que todo se lleve a cabo en apenas un par de escenas hacen que no me crea este romance ni para atrás. En la película anterior quedaba claro que ambos se gustaban y se profesaban cariño. Quizás si se hubiera sabido evolucionar debidamente la trama romántica, habría resultado más creíble, pero la cosa está fundamentada en algo mucho más terrible: la construcción de los personajes: Padmé es una Senadora que cree en lo que hace, es inteligente y madura, con un sobresaliente sentido de la responsabilidad y que lleva muchos años trabajando por la paz de planeta en planeta. Anakin es un niñato estúpido que se pasa media película quejándose de su maestro y de cómo él se siente mejor Jedi que nadie y que es el más poderoso de todos. Es que simplemente no encaja. Anakin debía de haber sido alguien bueno (como era en la primera película), atento y altruista, que mantuviera la química con Padmé pero que quizás comenzase a obsesionarse con el poder y con la Fuerza en todas sus facetas. Una trama más comprensible que el asunto de prever la muerte de su madre. ¿Es que no ha ido a visitarla en diez años? Como dije antes: nada tiene sentido. 

 

Good Stuff

Pero no todo es malo en esta película. La fotografía es sublime y muy bien estudiada. Innova, sorprende y homenajea incluso las ilustraciones primigenias del mítico Ralph McQuarrie. Las escenas finales en la arena de Geonosis son míticas, los Jedi atacando en masa a los droides de la Federación, la posterior batalla entre droides y clones y la persecución del siempre escurridizo Conde Dooku, intepretado por un Christopher Lee a quien se le notaba que estaba disfrutando de formar parte de la saga. Por otro lado, y como siempre, la banda sonora es una auténtica maravilla: recién salida de la batuta del maestro John Williams. Algo bueno tenía que tener.

 

 

 


Autor del artículo: Hestor Valere
Primyr de Cartografía de Liberys
Me gusta ir a la playa y quedarme dormido durante las tormentas estelares.


 

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