Liberys

Liberys

¿De qué va esto?

Como en estos momentos todo el mundo está disfrutando de la anual y siempre divertida Hispacón y yo me encuentro en mi casa feliz y a merced del sistema ferroviario español, he decidido obsequiaros con un post sobre la historia de este pequeño exoplaneta que «descubrí». Ah, ¿que no te sabes la historia? ¡Te la cuento en seguida!

La saga Exomundos… so far

En plena redacción de este post me estoy dando cuenta de la importancia que tiene. Contaros la historia de Liberys es contaros la propia génesis de la saga Exomundos. ¡Casi nada!

Al principio

Todo esto comenzó en torno al año 2012, en pleno auge de la misión Kepler, esa pequeña sonda de la NASA cuyo objetivo era detectar exoplanetas. ¡Y eran un porrón de exoplanetas! No recuerdo cuál era el conteo por aquel entonces, pero eran muchísimos y relativamente cerca. Cada semana había nuevos descubrimientos y… ¿cómo no dejar volar la imaginación en una época tan maravillosa de la exploración espacial?

Viñeta de XKCD a tenor del descubrimiento de exoplanetas.

Fue entonces cuando comencé a forjar el manuscrito que mucho tiempo después se convertiría en Exomundos. Mi vista estaba fijada en el sistema Alfa Centauri que, como seguramente sabréis, se compone de tres estrellas: Alfa Centauri A, Alfa Centauri B y Próxima Centauri, siendo la última la más cercana. Alfa Centauri A y Alfa Centauri B son estrellas relativamente parecidas al sol, sin embargo Próxima Centauri es una enana roja, un tipo de estrella fulgurante, concepto sobre el que volveré más tarde.

Creando el exoplaneta

Desde el principio tenía claro que quería narrar la llegada al primer exomundo, de modo que tenía que imaginar cómo sería un exomundo habitable que orbitase la estrella Próxima Centauri. El «problema» era que por aquel entonces se consideraba que era improbable que las estrellas rojas y pequeñas como Próxima Centauri contaran con un sistema planetario.

El imaginado sistema Alfa Centauri como podéis verlo en los apéndices de la novela

Pero me daba igual. Yo quería que la historia se desarrollase en un mundo completamente diferente a la Tierra y mostrar fenómenos naturales a los que los seres humanos no estuvieran acostumbrados. Lo único que tenía que hacer es colocar el exoplaneta en el lugar propicio. Entonces y ahora se habla de la «Goldilocks Zone», es decir, una órbita lo suficientemente cerca de la estrella como para que la temperatura no sea excesiva pero a la vez no desmasiado lejos para que el agua se congele. Justo donde la Tierra está en el sistema solar.

Notas iniciales sobre las propiedades de Liberys

Para ello, tendría que colocar el exoplaneta (que en el manuscrito original se llamaba Ságita, y posteriormente pasó a llamarse Liberys) a unas 0.3 unidades astronómicas de Próxima Centauri. Sería un planeta del mismo tamaño que la Tierra pero con acoplamiento de marea (siempre mostraría la misma cara a la estrella). Aunque estar tan cerca lo colocaría peligrosamente cerca de los destellos letales de Próxima Centauri, porque es una estrella fulgurante. ¿Cómo conseguir proteger la atmósfera y la biosfera de un planeta?

Atmósfera de photoshop

¡Con un potentísimo campo magnético (que además es también un plot point dentro de la novela) y con una atmósfera superior rica en dióxido de carbono! Además, sería un mundo con muchos océanos para facilitar la circulación uniforme del calor y que no se convirtiese en un planeta desierto. Hay que tener en cuenta que mientras yo me dedicaba a mi (más que literal) worldbuilding, cientos de artículos con argumentos contrarios bombardeaban mi feed de noticias.

El descubrimiento

Pues resulta que el 24 de agosto de 2016 se descubrió un planeta del mismo tamaño de la Tierra, con acoplamiento de marea, dentro de la Goldilocks Zone de la estrella Próxima Centauri, aproximadamente a 0.04 unidades astronómicas (mucho más cerca que donde yo lo puse). Como anécdota, un par de semanas después recibí el correo de mi editor que daba luz verde a la edición de Exomundos.

¡Liberys tiene su propia sección en la página de la NASA!

De modo que, si te has leído Exomundos. Que sepas que Liberys existe, y que predije su existencia mucho antes de su descubrimiento.

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