Ciclo Ciencia de Cine V: Gravity

Ciclo Ciencia de Cine V: Gravity

Tengo que comenzar con algo importante: me gusta muchísimo Alfonso Cuarón y creo que es un cineasta magnífico. También tengo que añadir que los primeros quince minutos de la película me parecieron trepidantes y cine en estado puro: de es que te mantiene agarrado a la butaca como si se te fuera la vida en ello. A pesar de ser visualmente casi impecable y tener uno de los repartos menos numerosos de la historia del cine, Gravity tiene una tira de gazapos científicos que tela marinera. Veámoslos.

 

La trama

Resulta que, en una reparación en apariencia rutinaria del telescopio espacial Hubble, la doctora Ryan Stone es la encargada de instalar un hardware revolucionario. En mitad de la delicada operación, son bombardeados por una lluvia de satélites: al parecer los rusos han destruido uno de sus satélites y se ha producido una reacción en cadena, en la que fragmentos de satélites han alcanzado a nuevos satélites y han creado una peligrosa marea de escombros que orbita la Tierra cada cierto tiempo, cargándoselo todo a su paso.

Altitud, amigos

Veamos, el Hubble orbita a 600 kilómetros de altitud, mientras que los satélites de comunicaciones lo hacen 35000 km más arriba, en órbitas geoestacionarias. Por mucho que hubiera una nube peligrosa de trozáncanos de satélites destructores, nuestros protagonistas no tendrían nada que temer. Para más inri, en la película se ve que los satélites vienen desde el este hacia el oeste, cuando sus órbitas funcionan precisamente al revés, de oeste hacia este. MALA CIENCIA.

 

De oca a oca y tiro porque me toca

Aunque no es descabellado que se pudiese llegar desde el Hubble (o lo que queda de él) hasta la estación espacial internacional (Que orbita en torno a 400 kilómetros de altitud), lo que no tiene sentido es que la Tiangong y la ISS estén a tiro de piedra y a la vista una de otra. Por ello, el escenario en el que van de una estación a otra como quien se apea del autobús para ir al supermercado es algo bastante irreal. MALA CIENCIA.

 

Realismo al milímetro

Sí es cierto que tanto los interiores de la ISS como el interior del Soyuz y el Shenzhou son exactos. La atención al detalle que se ha prestado para este tipo de cosas son dignos de mención. De la Tiangong no podemos decir mucho porque el programa espacial chino no ha facilitado imágenes del interior de la estación, pero aun así es una buena aproximación. BUENA CIENCIA.

 

Matt Kowalski

Todo el mundo se volcó en contra de la doctora Ryan Stone por ser una inútil, pero a mí ella me parece que lo hace bastante bien, no tanto su colega, el astronauta Matt Kowalski, interpretado por un George Clooney sin nespresso. Lo siento mucho por él, pero Matt es el peor astronauta de la historia del cine. Nada más empezar la película lo vemos dando vueltas en su jetpack de la manera más irresponsable posible, como si fuera un niñato en un triciclo, contando bravuconadas y distrayendo al resto del equipo, que están concentrado en la misión. Pero la cosa se pone peor una vez les alcanzan los satélites y se lía parda. Vamos a ver, Georgeclooney, si te estás quedando sin oxígeno… ¿por qué tienes que contarnos la vida de la hermana de tu mejor amigo en aquel Mardi Gras de hace diez años? Cállate un rato y ahorra oxígeno. Pero eso no acaba ahí. Cuando rescata a Ryan, lo hace estrellándose contra ella a toda velocidad. No se les reventó el casco de pura potra. ¿Qué cosas te enseñaron en los simuladores, señor? Por último, la muerte más absurda, en ese momento en que ambos están colgados de una cuerda y Matt decide soltarla y precipitarse en la noche espacial de la manera más romántica. Amigo, no tenías más que tirar un poquito de la cuerda y volvías de nuevo a la ISS. ¿Qué tipo de astronauta es este? MALA CIENCIA.

 

Los rusos

Se tiende a poner a los rusos de malos en las películas, y no tengo problema con eso, pero no los puedes tildar de inútiles. Si hay expertos y verdaderos prodigios en temas de viajes espaciales, cohetes y satélites, esos son los rusos. No me trago Rusia fuera tan ignorante de lanzar un cohete a uno de sus satélites y comprometer la órbita del planeta. Recordemos que los rusos pusieron sondas en Venus, en la Luna, pusieron al primer hombre en el espacio y fueron pioneros en el concepto de estación espacial: la MIR. No, no me lo trago. MALA CIENCIA.

 

Gravedad cero

Yo entiendo que las licencias cinematográficas son necesarias. No paso tanto por el aro de que si hay una chica tiene que salir muy guapa y con un pelazo, y mucho menos si se trata de gravedad cero. Estamos hablando de que la mujer va con un peinado perfecto durante toda la película, cuando lo lógico es que los tuviera desperdigados en todas direcciones, que las venas del cuello y de la frente estuvieran completamente hinchadas y que los ojos estuvieran congestionados y rojizos. Por otra parte, llorar en el espacio no es para nada como se muestra en la película y el astronauta Chris Hadfield lo demostró en este divertido vídeo. Además de todo eso, al final de la película, cuando se salva y consigue aterrizar a bordo de una cápsula Shenzhou, lo hace en mitad de un lago (qué puntería), pero ni podría haber salido de la misma nadando ni mucho menos ponerse de pie tras ello, ya que habría requerido mucha rehabilitación después de una temporada en el espacio.

 

En fin, un verdadero despropósito. A pesar de ello, es una película muy entretenida y con una interesantísima banda sonora. Merece la pena echarle un vistazo. Por lo demás, yo me despido no sin antes recordaros que podéis leer aproximaciones parecidas en nuestras entradas de InterstellarAvatar, El Marciano o la divertidísima crítica que hizo Elly sobre la birriosa Armageddon. 

 

 

 


Autor del artículo: Paules Egra
Primyr de Ciencia de Liberys
Planetólogo y en mi (exo)mundo.


 

 

 

 

 

 

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