La energía nuclear que usamos para iluminar nuestros hogares o dar electricidad a nuestros ordenadores y teléfonos es la resultante de la fisión nuclear que se produce en las centrales. La fisión nuclear fue uno de los descubrimientos más importantes del siglo XX y se lo debemos a Lise Meitner.

 

La joven Lise

Lise tenía todo en contra en aquella época: era judía, mujer y quería estudiar física. Nada de eso le impidió avanzar a empujones por el sistema opresor y llegar a ser alumna de Max Plank y ayudante de Otto Hahn. Estudió el Actinio y durante la primera guerra mundial compaginó sus estudios del Uranio con su colaboración en el  hospital Lichterfelde como técnica de rayos-X y el mantenimiento del laboratorio. Junto con Hahn descubrió el Protoactinio, aunque solo se le reconoció a él por ser hombre. Planck intercedió en 1912, para que Einstein y Meitner se conocieran, y el científico la denominó nuestra Marie Curie.

 

Solvay

En 1933, Lise Meitner descubrió el positrón (la antipartícula del electrón) dando un paso gigante hacia la comprensión de la antimateria y por tanto, al origen del universo. También ahondó en la comprensión del espectro beta y gamma y las partículas alpha de largo alcance. El mismo año asistió al Séptimo Congreso Solvay: solo había tres mujeres, Irene Curie, Marie Curie y ella. Ese mismo año, Adolf Hitler es nombrado Reichskanzeler y comienza la persecución a los judíos. Niels Bohr le ofreció un puesto en Copenhague, a salvo de los nazis que se cernían sobre ella, pero Plank la convenció de que se quedase, argumentando que la necesitaba.

 

Huir

Con el paso de los años, la situación se agravó y el gobierno alemán empezó a cernirse sobre ella, y sus amigos de Berlín se pusieron manos a la obra: entre Plank, Hahn, von Laue y Bosch consiguieron pasarla a por la frontera holandesa hacia Suecia, a salvo de los nazis. En 1902 Hahn y Strassmann continuaron el trabajo de Lise donde lo dejó antes de huir, y realizaron un experimento que Lise interpretó como la separación del uranio en dos núcleos menos pesados, la fisión. Publicaron los resultados sin ella. Otto Hahn lo justificó por razones de seguridad, porque si publicaban a una disidente judía se verían en serios problemas.

 

Manhattan y Nobel

En 1942 recibió una proposición: unirse al proyecto Manhattan para la fabricación de una bomba atómica que inclinara la balanza de la guerra a favor del bando aliado, si las cosas llegaban a torcerse.  Lise rechazó de plano la proposición a pesar de que supondría viajar a Estados Unidos, aún más a salvo de los nazis que ya comenzaban a recorrer Europa como lobos. A finales de 1944 se le concedió el premio Nobel de química a Otto Hanh solamente. Para colmo, con el tiempo se la comenzó a denominar “la madre de la bomba atómica”, y al parecer eso hacía que le hirviera la sangre. La fama para lo malo nada más.

 

Más científicas

A tenor de la historia de Lise Meitner, puedes leer los posts sobre las Curie  , Hedy Lamarr, o el artículo sobre el Legado Lovelace.

 

 

 


Autor del artículo: Paules Egra
Primyr de Ciencia de Liberys
Planetólogo y en mi (exo)mundo.